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Día de la Independencia en EE.UU. es un evento social y cívico

  • Martes 3 de julio de 2007
  • Etiquetas: Estados Unidos
  •  
     

(Se celebra adopción de la Declaración de la Independencia en 1776)


Washington — Estados Unidos celebra el Día de la Independencia el 4 de julio, una fecha de celebración patriótica y eventos familiares en todo el país. Como dijo uno de los padres fundadores de la nación, John Adams, el feriado es “el gran festival del aniversario. Debe ser conmemorado como el día de la liberación… Debe ser solemnizado con pompa y desfiles, con espectáculos, juegos, deportes, disparos de cañón, campanas, fogatas e iluminaciones, desde un extremo al otro de este continente, desde ahora en adelante y para siempre”.

La festividad es una ocasión cívica importante, arraigada profundamente
en la tradición angloamericana de la libertad política.

Son comunes los espectáculos de fuegos artificiales en todas las
comunidades. En la ciudad de Nueva York, los grandes almacenes Macy’s
han auspiciado durante 30 años un espectáculo de fuegos artificiales el 4
de julio. En 2005, el espectáculo de 30 minutos presentó 35.000 morteros
lanzados desde siete barcas desplazadas en el río del Este y en la
bahía de
Nueva York. La Prensa Asociada calculó que más de tres millones lo
presenciaron en persona. El evento también ha sido televisado a nivel
nacional en años recientes.

El cuatro de julio es una celebración familiar. Son comunes las comidas
campestres y los asados al aire libre. En el mes de julio es verano en
Estados Unidos, y millones de estadounidenses se escapan del calor a
las
playas y a otros destinos de vacaciones. El Día de la Independencia no
se
cuenta entre los feriados legales que se transfieren a un lunes o un
viernes, pero muchos empleados utilizan sus días de vacaciones para
crear
un fin de semana largo, como ocurrió en 2006, cuando el feriado cayó en
martes.

En ocasiones, se comienzan a construir obras públicas importantes el 4
de
julio. El Canal del Erie, el Monumento a Washington y el Ferrocarril de
Baltimore y Ohio (los primeros que hubo en el país) todos ellos se
iniciaron un Día de la Independencia. La fecha refleja un deseo de
marcar
simbólicamente estos proyectos como verdaderas mejoras cívicas.

UNA OCASIÓN CÍVICA

El 4 de julio es el momento en que los políticos y otras figuras
públicas
pronuncian discursos que exaltan las tradiciones y los valores
estadounidenses.

El 4 de julio de 1788, James Wilson, uno de los padres de la patria, se
dirigió a una reunión en Filadelfia que en aquel tiempo fue
posiblemente la
mayor celebración de un 4 de julio en la historia del joven país.
Exhortó a
sus conciudadanos a que ratificaran la Constitución que se había
propuesto.
“¿Cuál es el objeto que se nos ofrece para contemplar?”, preguntó.
TODO UN
PUEBLO que ejerce el primero y mayor de los poderes, llevando a cabo un
acto de SOBERANIA, ORIGINAL e ILIMITADO”.

El 4 de julio de 1852 el periodista y abolicionista negro Frederick
Douglass condenó los males de la esclavitud, que en esa época existía
aún
en el sur de Estados Unidos, pero identificó fuerzas que “obtienen
aliento
de la Declaración de Independencia, los grandes principios que ella
contiene y el genio de las instituciones estadounidenses en
funcionamiento”
que “deben inevitablemente lograr el desplome de la esclavitud”.

Noventa años más tarde, en los momentos más sombríos de la Segunda
Guerra
Mundial, el presidente Franklin D. Roosevelt le recordó a la nación que
el
4 de julio simbolizaba “la libertad democrática que nuestros ciudadanos
reclaman como su precioso derecho de nacimiento”. Para el “cansado,
hambriento, mal equipado ejército de la Revolución de Norteamericana”,
continuó, “el 4 de julio fue un tónico de esperanza e inspiración. Así
es
ahora… Los hombres recios, ceñudos que luchan por la libertad en esta
hora sombría, reciben este mensaje como aliento -la seguridad del
derecho a
la libertad según Dios-

para todos los pueblos y razas y grupos y naciones, en todas partes del
mundo”.

El 4 de julio de 2001 el presidente George W. Bush habló a las puertas
del
Palacio de la Independencia, en Filadelfia, lugar de nacimiento de la
Declaración de Independencia. Ese documento, dijo, continúa
representando
“la norma que nosotros exigimos de los demás, y la norma por la que nos
medimos nosotros mismos. Nuestros mayores logros han tenido lugar
cuando
hemos vivido de acuerdo con estos ideales. Nuestras peores tragedias,
cuando hemos fallado en sostenerlos”.

En todo el país, líderes cívicos de toda condición se hacen eco de esas
palabras, y quienes los escuchan agradecen la libertad y los derechos
que
la generación de los fundadores conquistó para todos los
estadounidenses.



Derechos Reservados 2006-2014. Ramiro Gómez Caldera