Territorio de Coahuila y Texas

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Ciudad Acuña, Coahuila, México | 17/08/2017


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El Viejo Oeste y los asuntos fronterizos modernos chocan en el suroeste texano

Habitantes de Texs se apegan firmemente a sus raíces culturales

San Antonio, Texas, EE.UU. El suroeste tejano es un mosaico cultural que se extiende por de más de 1.000 kilómetros a lo largo de la frontera mexicana-estadounidense.


El Viejo Oeste y los asuntos fronterizos modernos chocan en el suroeste tejano. [Foto: Stock Exchange]

El Viejo Oeste y los asuntos fronterizos modernos chocan en el suroeste tejano. [Foto: Stock Exchange]

Desde costumbres y trajes típicos, música y comida, arte e historia, la gente de la región comparte tradiciones de ambos países.

El 23º distrito del Congreso de Texas cubre 136.288 kilómetros cuadrados y cruza dos zonas horarias. Asimismo, incorpora 20 condados, que incluyen a Brewster, que apenas es más grande que Connecticut, estado en el este del territorio.

El distrito empieza en el este, en San Antonio, la séptima ciudad más grande de Estados Unidos, y se extiende en dirección oeste hacia la frontera mexicana, a través de desiertos y montañas escasamente poblados, hasta el borde con El Paso, la ciudad más occidental del estado.

Dentro de los límites del distrito hay ranchos de miles de hectáreas con valor de decenas de millones de dólares así como deteriorados asentamientos urbanos que alojan a algunas de las personas más pobres en Estados Unidos.

El distrito tiende a ser demócrata, pero el Partido Republicano mantiene una base sólida en los suburbios de rápido crecimiento en el noroeste de San Antonio y en algunos de los condados rurales.

Los estadounidenses de origen mexicano conforman casi dos tercios de la población del 23º distrito tejano. Tres cuartos de los habitantes del distrito viven en ciudades. Casi una de cada cinco personas vive en la pobreza.

Una historia independiente

Los exploradores españoles llegaron a la región en el siglo XVI. El Paso y San Antonio formaban parte de los primeros asentamientos importantes en el suroeste estadounidense. Los conquistadores y sacerdotes católicos españoles construyeron fuertes y misiones en ambas ciudades.

Para mediados del siglo XVIII, El Paso tenía unod 5 mil habitantes y 2 mil vivían en San Antonio. Estos incluían a españoles, indígenas, estadounidenses y mestizos, aquellos con una mezcla de antepasados españoles e indígenas.

A principios del siglo XIX, empezó en México un movimiento en búsqueda de la independencia de España y ese sentimiento de expandió a Texas. Cuando México logró su independencia en 1821, Texas era el territorio situado más al noreste.

En la década de 1820, Stephen F. Austin encabezó la primera inmigración hacia Texas de colonos anglosajones nacidos en Estados Unidos, y muchos de ellos traían consigo sus esclavos negros. Desde el comienzo hubo tensiones y malentendidos entre los colonos y las autoridades mexicanas, conflictos que fueron agravados por las divisiones raciales, religiosas e idiomáticas.

Cuando México se movilizó para detener la inmigración anglosajona a principios de la década de 1830, creó una reacción que desató la Revolución de Texas y una de las batallas más legendarias en la historia estadounidense. En 1836 en San Antonio, en un lugar llamado el Álamo, que era una misión española abandonada, defendido por personalidades importantes – el ex congresista estadounidense Davy Crockett, el renombrado colonizador James Bowie, el comandante coronel del Álamo William Barrett Davis – quedaron sitiados ante las tropas comandadas por el general mexicano Antonio López de Santa Anna.

Después de 13 días, el ejército de Santa Anna tomó el Álamo el 6 de Marzo de 1836, en una batalla que duró 90 minutos. Ninguno de los 189 defensores sobrevivió.

Siete semanas más tarde, el ejército de Santa Anna fue derrotado en la Batalla de San Jacinto. Los soldados tejanos, bajo el comando del General Sam Houston gritaban “¡Recuerden el Álamo!” cuando lanzaron su sorpresivo ataque. Houston más adelante llegó a ser presidente de la República de Texas, que permaneció independiente hasta 1845 cuando fue anexada por Estados Unidos.

Un grupo diverso de inmigrantes europeos empezó a arribar en Texas a mediados del siglo XIX. Alemanes, checos, polacos y franceses se unieron a los anglosajones de origen estadounidense. Cuando los tejanos votaron en 1860 para separarse de Estados Unidos y unirse a la Confederación, los nativos del sur estadounidense, que favorecían la esclavitud llevaron a cabo el voto, aunque muchos de los europeos que estaban en contra de la esclavitud trataron de permanecer neutrales y evitar el servicio militar.

Después de que la Confederación fue derrotada y se restableció la unión, los años posteriores a la guerra fueron difíciles en Texas porque el estado adoptó un nuevo orden social y político. Pero la economía se recuperó lentamente, la frontera se movió hacia el oeste y las rutas polvorientas de ganado se reemplazaron por vías de acero.

A medida que el siglo XIX se acercaba a su final, San Antonio creció como un centro militar y comercial y el servicio ferroviario a El Paso hizo de la ciudad un centro de mercadeo. A lo largo de la frontera mexicana, uno de los personajes más coloridos en la historia tejana, el juez Roy Bean, estableció el tribunal en la remota ciudad de Langtry.

Conocido como “la ley al oeste de Pecos”, Bean emitió fallos legales creativos y algunas veces notorios durante dos décadas. Una vez multó a un muerto con 40 dólares por portar un arma oculta. El dinero, que se encontraba en el bolsillo del difunto, era necesario para pagar el entierro el cadáver que portaba las armas.

A través de esta era y en el siglo XX, los texanos de origen mexicano sufrían frecuentemente de discriminación y represión por una sociedad dominada por los anglosajones. Aunque en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los veteranos mexicanos de origen estadounidense que regresaron de la guerra exigieron más derechos civiles y poder político.

Entre sus líderes se incluía al abogado de San Antonio, Henry B. González. González, hijo de inmigrantes mexicanos, fue elegido para el Senado del Estado de Texas en 1956. En 1961, González ganó un escaño en el Congreso de Estados Unidos, donde representó a la ciudad de San Antonio durante 36 años.

Hasta hoy, los hispanos controlan todos los distritos del Congreso a lo largo de la frontera. En 1981, Henry Cisneros fue elegido como alcalde de San Antonio, el Primer hispano en ser líder de la ciudad en 139 años. Los biógrafos han escrito que con la elección de Cisneros “se corrió la voz a lo largo estas tierras que la Batalla del Álamo había finalmente terminado”.


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