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Ciudad Acuña, Coahuila, México | 22/11/2019


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La liberación de México es posible a través de la lectura: Carlos Bracho

Leo... Luego existo, Bellas Artes a Todas Partes

Ciudad Acuña, Coah. Carlos Enrique Bracho González es un actor mexicano nacido en Aguas Calientes que comenzó su carrera en 1960 con su participación en la obra “El patio de Tlaquepaque”, y que hoy nos visitó para leernos en voz alta, poesía de José Juan Tablada y de otros poetas, pero también para hablarnos de política, pero sobre todo para invitar a los jóvenes a acercarse a la lectura.


Carlos Bracho es un actor de telenovela, así lo conocemos, pero también fue fundador del Partido Mexicano Socialista en 1987 y del Partido de la Revolución Democrática en 1989.

Ha sido, además, secretario del interior y del exterior de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), de 1990 a 1994 y es uno de los actores de telenovela de mayor trayectoria en México con más de 75 producciones realizadas.

Carlos Bracho es también escritor, pero eso lo sabemos todos los coahuilenses por que aquí sí se lee —nos dijo—, entre el murmullo de risas del público asistente al teatro donde hoy se presentó con el programa Leo, luego existo de Bellas Artes a todas partes.

Y no nada más es un excelente escritor y miembro de la Sociedad de Escritores y Compositores, también es ávido lector y un amante de la literatura y mucho más: viajero incansable, amante del buen tequila, de la poesía francesa, del buen cine, y en general de todo lo bueno.

De excelente memoria, recuerda cuando lo besaba apasionadamente la actriz francesa Isabel Adjani en la película sobre “José Vasconcelos” filmada en Francia, y recuerda también los besos de La Doña, su amiga del alma, su admirada María Félix, con la que hizo la telenovela “La Constitución” y donde él representaba a Ricardo Flores Magón.

Nos contó a todos, el público asistente que estuvimos para escuchar de su viva voz la poesía de Juan Tablada, que a María Felix la mayoría de los actores la consideraban hosca, pero que en secreto le confesó a Carlos Bracho que en realidad lo que pasaba es que a ella no le gustaba “hablar con pendejos”.

Hoy el escritor, y claro, el actor de modulada voz, nos dio una cátedra de literatura y de Lectura en Voz Alta.

Carlos Bracho ya se presentó en Saltillo, Coahuila, el 8 de abril a las 19:00 horas en el Lobby del Teatro de la Ciudad Fernando Soler; en Monclova, el 9 de abril a las 19:00 horas en el Teatro de la Ciudad; en San Juan de Sabinas, el 10 de abril 19:00 horas Casa de la Cultura María del Pilar Tijerina Guadiana, y hoy en Acuña este 11 de abril a las 12:00 del mediodía en el Teatro Evaristo Pérez Arreola; más tarde lo hará en Piedras Negras, este mismo 11 de abril a las19:00 horas, en el Auditorio José Vasconcelos.

Carlos Bracho nos leyó poesía de José Juan Tablada como aquella de Roja y fría, olorosa rebanada de sandía, pero también aprovecho, y muy bien, para decirnos lo que María Félix pensaba de los hombres que no leían que “son una bola de… Que no es el caso de Acuña ni de Coahuila, donde las personas sí leen” nos dijo, y la gente seguía riéndose, y sabía de qué.

Y aprovechó para hablarnos de que los mexicanos teníamos una fama bien ganada de que aquí, en este país, hacíamos cultura y arte de gran calidad, y si algo se sabía de México en el extranjero, en ciudades como Paris, Nueva York, o Roma, era que aquí había artistas, escritores y filósofos a la altura de los mejores del mundo, como Siqueiros, Orozco, Diego Rivera, Octavio Paz, Carlos Fuentes, José Juan Tablada, Sor Juana Inés de la Cruz o Ramón López Velarde.

Y hoy lamentablemente dijo, lo único que se sabe de México en el exterior, es que somos un país donde chorrea sangre por las calles, un país de asesinatos en masa, de secuestros, de robos, de narcotráfico, de imágenes de colgados o decapitados, “y es lamentable”.

Carlos Bracho no solo nos habla de poetas, de escritores, de leyes, de que es tildado de comunista, nos habla también de su permanencia en EEUU, en donde vive y tiene residencia, de su estancia también periódica en Europa, en París, Francia, en España, de sus visitas a Sudamérica, de su regreso a México a ver el contraste entre la legalidad y la corrupción, entre la modernidad y el atraso, entre el desarrollo y el subdesarrollo.

Nos da la cura para la condición actual de México: leer, leer, leer mucho, pero no solo el pueblo, también los políticos, los empresarios, los ciudadanos en general, y nos pide rescatar los valores aún vigentes de José María Morelos y Pavón, de Don Benito Juárez García, de Martí, del Che Guevara, de Marx, Engels y Trotsky.

Carlos Bracho se regodea en sus recuerdos como actor, en telenovelas, en el cine, pero también de su trayectoria de escritor, y se siente orgulloso de ser un hombre libre, un revolucionario, de los que tanta falta le hacen a México hoy y siempre.

Nos visita gustoso, pero sabe que al llegar a México será tratado como todos: vejado, revisado, esculcado, espiado por que hombre como él, escritores como él, actores como él, ciudadanos del mundo como él, son un peligro para las condiciones actuales de dominación en México, donde no solamente los minerales y los recuso naturales pertenecen a compañía extranjeras, sin hasta la cultura y las editoriales.

“Somos —dice—, solo mano de obra barata para el mundo, mano de obra que cuando ya no puede producir, es desechada”.

Carlos Bracho, un comunista con Master Card él mismo se lo dice, un socialista con residencia en EEUU, nos pide abrir los ojos, nos pide amar a México y rescatarlo antes de que sea tarde y terminemos de ser un país de esclavos al servicio del imperio.


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