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Ciudad Acuña, Coahuila, México | 25 de Octubre del 2020

Evaristo vive , la lucha sigue

Homenaje a Evaristo Pérez Arreola

Por Arq. Carlos Castro Alfaro Ciudad Acuña, Coah. 21 de enero del 2015. El balance de un hombre cuando entrega el poder, o cuando muere, no necesariamente coincide con el veredicto de la historia.

Muy buenas tardes, compañeras y compañeros. Para mí es un gran honor y privilegio estar aquí presente ante ustedes y poder compartir unas palabras sobre Evaristo Pérez Arreola.

Lo que somos y lo que hoy tenemos, cada uno de nosotros, se lo debemos en gran medida, a nuestros padres; pero lo que Acuña tiene se lo debe a muchos hombres, que como Evaristo Pérez Arreola, pusieron su granito de arena para engrandecer su comunidad.

Hay hombres que con su actuación, influyen en un estado, y otros, que aunque hicieron todo lo que pudieron para dejar una buena imagen de si mismos, el juicio de la historia les destina un lugar distinto al que ellos buscaban.

Hombres hay – y por supuesto mujeres-, que su lucha es la de un país, y otros que influyen en un continente o su quehacer tiene qué ver con el destino del mundo.

Hay hombres y mujeres que trabajan día a día por conservar sus privilegios, y otros que luchan por los derechos de otros, aun cuando exponen su vida y su futuro.

Hombres hay que hicieron nacer países en este continente, y otros a los que debemos una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

¿A cuáles de estos perteneció Evaristo Pérez Arreola?

Ahora estamos empeñados aquí en realizar trabajos que significan transformar una ciudad, pero no sabemos si nuestro quehacer cotidiano resonará en la historia de nuestro estado, de nuestro país o del mundo. Hay tiempos que ponen a prueba una nación, a cualquier nación , concebida en grandeza y consagrada a perdurar en el tiempo.

Estamos reunidos hoy aquí para recordar a un gran hombre que trascendió su humilde cuna, y se elevó a los estratos de la política nacional, y de la lucha sindical.

Hoy México parece que es un gran campo de batalla, una nación en la que el uso discriminado de la violencia nos muestre fehacientemente que aunque decimos que vivimos en paz, todos los días suceden cosas como si estuviéramos en guerra.

En este México de luchas sangrientas y de desaparecidos como los de Ayotzinapa, hacen falta hombres como Evaristo Pérez Arreola, enarbolando las banderas de la paz y de la concertación democrática.

Ahora los conflictos en México se dirimen a balazos, ahora los conflictos entre partidos, se dirimen en los medios de comunicación en las redes sociales y lo que aflora es una enorme corrupción y una evidente falta de principios humanistas y democráticos como los que enarboló nuestro líder Evaristo Pérez Arreola.

Hoy los trabajadores no tienen defensa, hoy los consumidores están abandonados, hoy estamos mejor comunicados pero tenemos menos derechos.

Y lo perdimos por que hemos sido engañados por líderes y gobernantes corruptos, por dirigentes espurios, y es cuando decimos, que la estatura moral de Evaristo Pérez Arreola lo eleva a las más altas esferas y el juicio de la historia le es muy favorable.

Evaristo fue un hombre que manejó recurso económicos de mas de 40 mil trabajadores universitarios, y siempre vivió en la medianía de sus ingresos bien habidos en su departamento de la ciudad de México, viajo en su automóvil desvencijado.

El Pueblo de México nunca ha tenido voz, esta voz se la daban líderes como Evaristo, que era capaz de discutir de política y de democracia con las mejores y los mejores, y terminar la jornada con un abrazo solidario y en los mejores términos.

Hoy en este homenaje a Evaristo vemos y sabemos que a los hombres, como él que lucharon hombro con hombro por la sociedad civil, ya viven eternamente muy por encima de nuestro poder de añadir o restarle algo.

El mundo apenas advertirá en estas nuevas generaciones y recordará por mucho tiempo lo que aquí decimos, pero nunca podrá olvidar lo que hombres como Evaristo hicieron e favor de la democracia, la libertad, el sindicalismo y los derechos sindicales y civiles del pueblo de México.

Somos, ahora nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que aquí lucharon, hicieron avanzar tanto y tan noblemente a nuestra ciudad, a nuestro estado, a nuestro país.

Hoy somos los vivos los que debemos levantar las banderas que dejó Evaristo con su partida al eterno oriente, y consagrarnos aquí ahora, a la gran tarea que aún resta ante nosotros. Que de este hombre que hoy honramos, tomemos su devoción incrementada a la causa por la que dio hasta la última hora su vida, por estas y las futuras generaciones.

Que decidamos aquí, firmemente, que Evaristo Vive en cada uno de nosotros, los que enarbolemos sus ideales de la concertación democrática y que sigamos luchando al lado de los que menos tienen, más necesitados los sin-voz. Los obreros de las maquiladoras.

Entonces diremos que Evaristo no se habrá ido en vano. Que esta nación, tendrá un nuevo nacimiento de libertad, de democracia, de justicia social. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra jamás.
Es cuanto.
Muchas gracias

Etiquetas: Carlos Castro, discursos oficial, EPA, homenaje


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