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Ciudad Acuña, Coahuila, México | 06 de Octubre del 2022

El Comando Sur y sus asociados se preparan para responder a desastres naturales

A continuación una traducción de un artículo publicado por primera vez, en inglés, el 22 de junio en el sitio web del Departamento de Defensa:

Por Donna Miles American Forces Press Service Miami – Teniendo en cuenta las lecciones aprendidas durante la respuesta al terremoto que devastó Haití en el año 2010, el Comando Sur de Estados Unidos está listo al comenzar la temporada de huracanes de este año para proporcionar ayuda oportuna y eficaz en caso de que otro desastre parecido afecte a la región, informaron oficiales al mando.

“Estamos deliberadamente preparados”, dijo el general de la Fuerza Aérea, Douglas M. Fraser, y comandante del Comando Sur en declaraciones al Congreso, en vísperas de la temporada de huracanes que comenzó este mes.

“Estamos atentos a la temporada de huracanes y preparados para ello, no solamente dentro de nuestros cuarteles generales, sino con nuestros asociados en la región”, dijo Fraser.

El área de responsabilidad del Comando Sur, que incluye América Central, América del Sur y el Caribe, no es extraña a los desastres naturales. El terremoto más fuerte durante el siglo XX ocurrió en Valdivia, Chile en 1960. La erupción de Mount Pelee en el año 1902 en Martinica, provocó más de 30.000 muertes y la erupción del Nevado del Ruiz en Colombia en 1985 provocó una avalancha de lodo que mató a 25.000 personas. Las grandes inundaciones de 1999 en Venezuela dejaron un saldo de más de 20.000 muertos.

A lo largo de su historia Haití se ha visto azotada por ciclones, huracanes, tormentas tropicales, lluvias torrenciales, inundaciones y terremotos. El terremoto de magnitud 7.0 en enero de 2010 provocó miles de muertos y dejó sin hogar a cientos de miles de personas. El desastre hizo que se lanzara la Operación Respuesta Unificada, dirigida por el Comando Sur con apoyo de la Oficina de Asistencia al Extranjero en Caso de Desastres, de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

En el momento más álgido de esa misión el Grupo Conjunto de Trabajo para Haití incluía a 22.000 miembros del servicio; 7.000 con base en tierra y el resto operando a bordo de 33 embarcaciones de la Armada y la Guardia Costera, 262 aeronaves de ala fija y 57 helicópteros. En Haití el grupo reabrió el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, que quedó gravemente dañado; repararon instalaciones portuarias y repartieron 2,6 millones de botellas de agua, 2,9 millones de raciones alimenticias, 7,7 millones de kilos de alimentos básicos y 67,500 libras de suministros médicos.

El grupo de trabajo también hizo uno de los esfuerzos más grandes en la historia para proporcionar atención médica, y el apoyo humanitario y de ingeniería continuó bastante después de los seis meses que duró la respuesta al desastre en Haití.

El general del Ejército Gerald W. Ketchum, director del Comando Sur de participación en el teatro de operaciones, dijo al Servicio de Prensa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en la sede de la organización que la misión demostró ser una “tremenda experiencia de aprendizaje” para el Comando Sur que subrayó la importancia de la cooperación estrecha entre agencias y organizaciones no gubernamentales.

El esfuerzo de la respuesta condujo a revisiones en el plan del Comando para casos de desastre, al aumento de las capacidades para dar respuesta a los desastres, y a la ampliación de la comunicación de preparación para desastres en toda la región, informó Ketchum.

Por coincidencia el mismo día del terremoto en Haití se llevaba a cabo en la sede del Comando Sur la demostración de una nueva herramienta de redes de computadoras para impulsar la colaboración en caso de ocurrir un desastre natural. La Red de Acceso a Todos los Asociados (APAN), en principio establecida en el Comando de Estados Unidos para el Pacífico, permite contar con una plataforma estandarizada para coordinar los esfuerzos entre los diversos cuerpos interagenciales, de organizaciones no gubernamentales, y responsables internacionales y militares. El escenario empleado para demostrar el sistema APAN era un supuesto huracán que afectara a Haití, lo que causaría la inutilización de su capacidad de comando y control y respuesta de emergencia.

Pero en base a acontecimientos de la vida real, el personal del Comando Sur rápidamente cambió la demostración a un hecho en vivo y cientos de organizaciones comenzaron a utilizar APAN para coordinar mucho más rápido y con más eficiencia la respuesta de auxilio que permitió salvar vidas.

Actualmente el Comando Sur utiliza el sistema como parte de un marco de trabajo mejorado para el apoyo militar a operaciones lideradas por civiles para el auxilio en caso de desastres, según destaca Fraser en la declaración de posturas de su comando en 2012.

Mientras tanto el Comando Sur está colaborando con asociados regionales para mejorar su capacidad de preparación para responder en caso de desastres naturales. Fraser describió las tres partes del esfuerzo por medio del programa de asistencia humanitaria del Comando Sur, proyectos de preparativos en caso de desastres y ejercicios anuales de asistencia humanitaria.

En 2011 esos esfuerzos incluyeron la construcción de almacenes para la respuesta a desastres, pozos, sistemas de agua potable y centros de operaciones de emergencia, según indicó. El Comando Sur también condujo 169 proyectos diseñados para incrementar los preparativos en caso de desastre en América Central, América del Sur y el Caribe.

Además el comando aporta apoyo a la Agencia de Gestión de Emergencias y Desastres en el Caribe, un esfuerzo regional para mejorar la capacidad de resistencia y respuesta en caso de desastres entre los 18 países del Caribe involucrados.

El nuevo proyecto que el Comando Sur patrocinó luego del terremoto en Haití implica la dotación de juegos preorganizados que proporcionan servicios esenciales a los equipos que brindan respuesta en caso de desastre, incluyendo agua potable, energía híbrida renovable, comunicaciones y conocimiento del entorno y situación.

“La experiencia pasada ha demostrado que uno de los grandes desafíos al dar una respuesta eficaz es la habilidad para evaluar la situación con precisión en el terreno, luego que las comunicaciones se desactivan y la infraestructura para el transporte queda dañada o destruida”, anotó Fraser en el blog de su comandante.

Los Equipos de Ayuda Expedicionaria Preposicionados (PEAKS), desarrollados en asociación con la Universidad de Defensa Nacional “permiten a los encargados de tomar decisiones adquirir un mejor conocimiento sobre como desplegar mejor los esfuerzos de ayuda”, dijo.

Los equipos fueron sometidos a una demostración conjunta de capacidad tecnológica el año pasado en la Base Aérea de Soto Cono en Honduras, menos de un año después del comienzo del programa, dijo Fraser. El Grupo Conjunto de Trabajo Bravo, en Honduras, la principal organización expedicionaria del Comando Sur, y miembros de las agencias de auxilio militar y civil de Honduras sometieron los equipos a pruebas bajo condiciones realistas en el terreno.

Al mismo tiempo Fraser subrayó la importancia del entrenamiento para asegurar que el personal del Comando Sur esté preparado para apoyar a USAID, el principal organismo federal encargado de la respuesta en caso de desastres internacionales, de ser convocado. Esto incluye un curso de operaciones conjuntas que auspicia, con clases ofrecidas por USAID.

“Este entrenamiento continuado garantiza que cuando ocurre el desastre el Comando Sur estará listo para ayudar”, dijo Fraser.

Y para asegurar que los países de la región estén preparados lo mejor posible cuando ocurran los desastres, muchos de los ejercicios patrocinados por el Comando Sur incorporan escenarios de respuesta en caso de desastres, o actividades de entrenamiento que mejoran las capacidades y la cooperación, dijo Carmen Martínez, encargada civil segunda del comandante en el Comando Sur.

La serie de ejercicios anuales Fuerzas Aliadas Humanitarias, patrocinados por el Comando Sur y ejecutados por el Ejército Sur de Estados Unidos, permiten reunir a otros militares regionales, a agencias civiles de gestión en caso de desastre y a los primeros auxilios para entrenamiento en cuestiones de auxilio en caso de desastres y en los esfuerzos de recuperación. En el ejercicio de 2011, realizado en Trinidad-Tobago y Guatemala, hubo 640 participantes de 27 países que practicaron la respuesta nacional e internacional en el caso de un imaginario terremoto.

Martinez acreditó a esos esfuerzos de contribuir en la construcción de capacidades entre los países asociados y destacó que ninguna fuerza militar de Estados Unidos fue llamada durante la temporada de huracanes del año pasado en busca de apoyo.

“Me parece que es el resultado directo del entrenamiento y ejercicios constantes y de la ayuda a esos países, que pudieron hacerse cargo de la cosas por su propia cuenta”, dijo. “Y creo que ese es el tributo real a los países anfitriones; pero también es un tributo a los programas que el Comando Sur de Estados Unidos ha realizado en la región”.

(termina el artículo)

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Etiquetas: ayuda, comando sur, EEUU, Haiti